jueves, 1 de enero de 2015

3) Puerta.


Narra Blaze: 

Supongo que fue una noche agradable hasta su cierto grado. Por más que lograse calmar a Silver y convecerle de cooperar en mi propósito, no he parado de sentir que soy observada. Es solo algo así como un sexto-sentido-felino. No entiendo del todo el por qué, simplemente lo siento. Silver no está con los sentidos tan afinados, se que ni se debe haber dado cuenta. Sinceramente, me hiere un poco todo esto de destruirles aquella puerta hacia las demás dimensiones, pero Silver ha demostrado que no es seguro que los humanos toquen siquiera el suelo de estas bellas tierras. Mi deber es asegurarme de que ellos ni se enteren de la existencia humana, no deben tratar de comunicarse con ellos. Ellos harán la destrucción de este mundo mientras en el suyo, lavan sus manos y dan la espalda. No, no ocurrirá. Al diablo con quien me espie. No me tocarán, no pueden. 

 Al día siguiente, luego de un hogareño desayuno, les pedí que nos llevasen de nuevo a aquella isla. Pareció como si viesen venir aquello, no me sorpendí tanto, lo había dicho ayer. Fue cuestión de otro maldito viaje en aquel avión hasta llegar a esta hermosa isla. Aquel echidna me esperaba, no se le había olvidado mi advertencia y respté eso, no tomarme a la ligera. Porque de ser necesario, le pediría a Silver contener a todos con tal de poder destruir esta gema. Y es que así son las cosas, su mundo no está preparado para tener este poder y quizás nunca lo esté, la avaricia es infinita, pero el deber de protegernos de esta lo es por igual. 

Knuckles: ¿Se podría saber siquiera qué tanto ves? -Preguntó de golpe el echidna mientras la gata toqueteaba la gema.- ¿O al menos por qué?
Blaze: Cosas científicas, estudios, medidas, capacidades, límites. -Le dedicó una mirada de arriba a abajo para luego agregar con ironía- No entenderías.

 Aquello enojó ligeramente al echidna, pero el aquel héroe de azul, Sonic, creo, le detuvó. Por suerte propia, solo erámos él, aquel zorro, el echidna, Silver y yo. Dos contra tres, pero aún así, podríamos. Por más héroe que éste fuese, no iba a detenerme nadie. Hoy acababamos con todo esta catástrofe, hoy moriría aquella vida llena de desgracias que vivió Silver. No más fuego, no más muertes, no más.

  Le hice una leve seña a Silver y éste con la presión y los nervios por el cuello, inmovilizó a los posibles enemigos. Ellos miraban atónitos a Silver no eran capaces de entender qué ocurría. Silver se disculpó y es que ninguno de los dos tenía intenciones de hacerles daño. Queremos todo lo contrario, su prosperidad. Eso es todo. Para ello, su puerta les debe ser arrebatada. Luego de colocar ambas manos sobre la gema, intenté absorber todo el poder que pudiese de esta Master Esmerald, pero materialmente, era demasiado para una sola existencia. Por lo cual, intenté después sacar mis Sol Esmeralds y es que si sabía medir cuánto poder recibiría cada una, podría mejorar la situación de mi reino, de quienes quiero y su mundo. Sería ideal. Y es lamentable decir que este héroe se oponía. Mientras yo por mi lado pasaba la energía de una gema a otra, de manera ordenada y equilibrada, Silver por un extremo distinto estaba forzándose a sí mismo. Ese erizo azul no era ninguna criatura que tomar a la ligera, su velocidad era un problema para Silver. Intentaba huir y sino fuese por el esfuerzo que hacía mi querido y preciado amigo, lo hubiese logrado. Intenté apresurarme, acabar con esto, de una vez por todas. Solo deseaba cerrarles las puertas al conocimiento interdimensional, no debían conocer sobre mi mundo, el de los humanos ni el poder de las líneas temporales. No iba a permitir que tal poder cayese en manos equivocadas si esto me era permitido. Y aún sino fuese el caso, trataría de evitar esto con todas mis fuerzas y es que lo que le ocurrió a Silver y a su mundo no le debe ocurrir a nadie. Un mundo no post-apocalíptico, un mundo en medio de una catástofre que jamás acabará, de la cual jamás se podrán recuperar. Es así, es mi deber, debo hacerlo. Aún si debo asesinar a las fuerzas que alimenta esta gema, debo hacerlo. Me repetí aquello tantas veces que el tiempo se pasaba lento a mi alrededor. Pero antes de poder salir de aquel absorto estado, me di cuenta de que Sonic había huído. Silver no podía hacer mucho, estaba ocupado con la resistencia del otro individuo, el echidna. Me tocaba dividir mi mente en dos prioridades. Cumple tu deber y cuida a quienes amas. Eso es todo, por un lado asegurándome de dividir la energía de manera equitativa para poder luchar contra el erizo y a su vez, manejar la energía que era absorbida. Era tanta...Era obvio que, a diferencia de mi mundo, aquí esta es gema no tenía la utilidad de mantener la vida. Mis Sol Esmeralds son débiles en comparación porque mi mundo no es realmente habitable, pero es otro asunto. Uno que si esta contienda sale en mi beneficio, quizás pueda finalmente acabar. Quizás, solo quizás, hoy era el día. Si, lo era. Hoy finalmente acabaría con tanto problema. Recibí un golpe que me apartó de las gemas, Sonic. 

Sonic: ¿Sabes de casualidad que tocar lo ajeno sin permiso es mala educación? -Dijo con tono engreído el erizo hacia la gata que comenzaba a calentar, literalmente, sus puños.
Blaze: Solo hago lo que sea necesario. -Miró con enojo al héroe. Era obvio, le quería devolver el golpe, pero era una aristócrata, sabía mantener su postura.- ¿Ves esa gran gema? -Señaló la última mencionada.- No les pertenece, es del universo y él ha dicho que no la merecen. 

  En aquel momento, la gata no sabía de que hablaba y al mundo esto le hacía gracia. Bajo negras capuchas, con unas petulantes y maléficas sonrisas. Quizás no eran en si el universo o el destino, pero su guía superaba a ambos en comunión. El caos reía a bajos volúmenes, haría falta un poco más de atención por parte de la gata, no notaba que ella era manejada por los hilos del destino. Bueno, todos lo somos. Una vez creado, es omnipotente, omniconsiente. Una vez separado, bueno, es el destino. Quizás este concepto suene muy rebuscado y es que lo es, si. Soy una narradora que gusta de divagar en temas y detalles varios, como los nervios que tenía Silver o lo agotada que estaba Blaze, podría desmayarse de tanta engería gastada. ¿Lo ven? Sus planes de robar la energía que por privilegio le pertenecía al destino era solo una pantalla, un teatro, un aperitivo. La comida principal está servida, la cena lista en bandeja de plata. Y este festín era propiedad del destino, nadie más, nadie menos. Todos bailan al ritmo de aquellos hilos que tiran aquella figura que guía a los extraños que traían alguna especie de bata de la parca. Ambos personajes piensan que es algo muy sobreexplotado, pero ordenes del destino son ordenes del destino. No se le debe discutir. Cuando aquel felino y el erizo peleaban, concentrados en demostrar la velocidad uno al otro, pero la gata peleaba en unión a sus llamas, se extendían por la isla. Sigamos con los hilos, la ira de la felina también era parte del plan. Si, todo iba de acuerdo a lo planificado, todo seguía los hilos. Con tanto hilo se podría hacer un par de sueteres bien cuties, pero eso es ya exagerar con mi divagación. Pero algo no les fue notíficado y es que todos, desde el echidna a la gata, vieron como los encapuchados salían de aquel escondite para intentar llevarse consigo la pesada gema, no era algo que iban a lograr rápido. Ya saben bromas de la vida, que no, no es la misma persona que el destino. Si, agobía tanto apodo absurdo, pero es intriga, igual que las capuchas. Es absolutamente enigmático en todo el puto sentido del significado en sí mismo. 


    En fin, si eso fue todo, ver a aquellos extraños acabó con los conflictos que tenían aquellos. Un nuevo objetivo en común les unió. La esmeralda era suya, según ellos. Los agentes del destino temían, la vida seguía sin ayudarles. Y es que así es la vida, como si a alguno de nosotros nos hubiese ayudado. La vida es así, se ha hecho tan vieja que solo haya consuelo en bromas así, pesadas. Cuando todos se unieron para atacar a las figuras, esquivaron. Realmente lo esquivaban todo, eran ágiles. Aunque había una que denotaba quizás algo más de rápidez o quizás solo era torpeza del otro, no sabremos hoy. Aunque si sabemos que son ágiles y ahora también sabemos que carecen de compañerismo, apenas pudo, la primera y ágil figura se colocó sobre la gema y ambos desaparecieron, o esa era la idea. Se había ido la ágil, uno se había quedado a total merced de los erizos, el zorro y la gata. Peliblanco le atrapó con sus poderes, los demás habían dejado sus conflictos para enfrentar el hecho de que frente a ellos tenían un libro que tendría dentro tantas preguntas, pero quizás no todas las respuestas. La gema estaba perdida por el momento, primer bocado, pero ahora el erizo se mantenía en el presente y su objetivo fue cumplido rápidamente, tenía al desafortunado encapuchado agarrado de manos. Este miraba a los lados, cuidaba de que esa capucha se mantuviese en su lugar y no se viese su rostro, parecía bastante nervioso. Fue ahí cuando Tails descubrió aquel rostro con tan solo quitar una capucha, era tan solo un gato. Facilmente, un habitante corriente de su época, solo que vestido cual jodido cliché de parca. Aquel peculiar personaje parecía asustado, como si fuese a morir a causa de que no estuviese encapuchado, quizás se preocupaba por mí debido a que tendré que pensar en un nuevo seudónimo para este personaje, porque su nombre no será oído hoy. ¿Por qué? Quizás en busca de una mayor intriga o quizás porque lo mejor es eso, dejarlo para otro momento. ¿Quién sabe? 


 Solo sabemos que allí mismo tenemos un inicio a tramas un poco más rebuscadas, una historia en la cual veremos en muchas ocasiones actos heroicos, pero muchas acciones que luchen por un objetivo contrario, ¿uno malo? No sabremos hoy. Vida, destino, caos; confuso, ¿no? Si que lo es y faltan aún más. Quizás no sea el mejor final de un capítulo y es que en sí lo es y a la vez no. Apenas empezamos con lo que espera ser una larga historia llena de travesias, principalmente protagonizadas por aquella gata morada y su fiel amigo. Por supuesto, habrá enfoques en otros, todo según convenga al narrador. Por ahora, tenemos las puertas abiertas frente a nosotros y no solo aquí, en la historia también. Tienen la llave de muchas puertas justo frente a ellos, pueden adentrarse allí o no, todo va según decida un ligero hilo. Interesante, ¿no? Si, a mí también me mata la curiosidad de saber qué habrá detras de esa puerta.
Continuará.

jueves, 16 de octubre de 2014

2) Porque nunca sabes qué pueda ocurrir mañana.

Narra Silver: 

Una nueva mañana, después del agitado día con esta eriza, ¿cómo era?, Amy, eso. Y el zorro, Tails, no quiero pensar demasiado en él. Aunque, bueno, ahí entra Blaze: "No te relaciones con lo que ves aquí, no nos pertenece". No es tan fácil el no sentir lástima. Pero eso no era lo importante ahora, la prioridad es este 'Sonic'. Él debe ayudar, o tan sólo saber algo. Una buena vista sería saber quién trajo a los humanos aquí. En algunos de los libros que tanto leía Blaze dicen que fue una idea inspirada por él, que ambos nos uniésemos para evitar conflictos. Fue un problema que la avaricia humana tocases tierras vírgenes, la codicia formó el futuro en que vivo. Si tenemos suerte, ese acuerdo nunca ocurrió, quizás ni la humanidad ha sido descubierta. Quizás ni saben de los lazos entre dimensiones, quizás ni conocen el poder de las Esmeralds. O quizás soy demasiado positivo, como dice Blaze. Eso deseaba averiguar del día de hoy. Luego de un intercambio de miradas incómodas, por el lado de Blaze se complementaba con un disgusto leve, pero no fue tanta pena si tomamos en cuenta de que salió de inmediato a bañarse. Era un día hermoso para el mundo y todos los que allí habitaban, quizás hoy pudiese tener alguna oportunidad con, no sé, ver más de cerca a Blaze. Si tan solo no hubiese salido de la maldita habitación. Bueno, todos tenemos mala suerte por las mañanas de vez en vez. Luego de ambos arreglarnos, vestirnos, bañarnos y demás, fuimos a la cocina donde un amoroso y humilde desayuno estaba servido. La hospitalidad de los susodichos compañeros del erizo no tenían un límite visible. Es demasiado para mí ver tal feliz expresión en el rostro de un futuro cadáver, pero todos lo somos si se lo piensan un poco, o eso dice Blaze. No es que yo sea alguien que piense demasiado. Quizás eso de estar buscando cadáveres entre escombros si me está afectando, debería callarme. En fin, en fin. "¿Dónde está el dichoso héroe?" dirán, "¿Por qué en vez de adentrarse tanto en el pensar de un idiota sin remedio vamos hasta la acción?" pensarán. Quiero que aprecien el pensar, que noten el entender del momento. Porque nunca sabes que pueda ocurrir mañana, eso dice Blaze todas las noches. Desde niña, siempre ha sido así. Já, eso de niño me hacía llorar, porque yo siempre lo sabía; destrucción. Sé muy bien, la conozco, se dice a sí misma eso todas las noches. Todos tenemos nuestros traumas, ella, yo, tú. Ellos también los tendrán, lo sé. Por más que nos sonrían ahora con su bella y cariñosa hospitalidad, el día de mañana no saben qué pasará. Esos pensares me atormentaban en el desayuno, todo a causa de esa maldita sonrisa del zorro. No rías, por favor, no lo hagas. No bromees con la eriza, no seas cariñoso con nosotros, sólo para. Y así fue, una brisa para aquello, una brisa de tono azulado, ¿en bajo techo? No concuerda. De repente se detuvo, agarrando lo que parecía una especie de mezcla entre pan y salchichas, en donde Blaze no se come tal desaliñada mezcla. Cuando miré de reojo, noté que era él, azuladas púas, carisma para regalar, con amabilidad entre todo aquello; "El Héroe de Azul".

¿?: ¿Y ellos, Taills? -Dijo dando un mordisco al...alimento.
Tails: Los consiguió Amy, te querían ver. -Respondió con tono alegre el zorro. Prosiguiendo a señalar uno a uno a los invitados.- Él es Silver y ella Blaze.
Blaze: -Bufa, saliendo de su callado y pensativo estado para ofrecerle la mano.- Un gusto, héroe.
Silver: I-Igualmente. -Agrego el algo absorto en sus pensamientos erizo.
Sonic: -Ríe ante la actitud de ambos, demasiado correcta para su costumbre y luego de otro mordisco, habla.- ¿Y, para qué querían verme?
Silver: Eh...-Rascó su mejilla, mirando a un lado. No se había planteado del todo una respuesta.
Blaze: Estamos investigando algo y pensamos que serías una buena fuente de información. -Dio como respuesta la gata, salvando con ello a su amigo.
Amy: ¿Investigando qué? -Intervino curiosa la eriza.
Blaze: Sobre las Esmeralds. -Dijo sin miedo la gata, segura de sus palabras. Por más que fuesen una mentira.
Tails: Oh, entonces quieres hablar es con Knuckles. 
Silver: ¿Q-Quién? -Preguntó dudoso el peliblanco.
Sonic: ¡Un amigo! Vive en una isla flotante, cuida la Master Esmerald y es un poco idiota. De seguro les agrada.
Amy: Aunque no creo que le haga el día el que vayamos con extraños.  
Sonic: Tranquila, Amy. -Rodeó sus hombros para allí posar su brazo.- No son extraños, ¿no?
Blaze: En síntesis, si y no. -Encogió los hombros, reservada.- Simplemente son intereses propios, no es lo adecuado el explicar de más.
Silver: B-Blaze...-Le jaló de la camisa, temeroso por su comentario. Le pareció muy rudo como para tanta amabilidad de los contrarios,
Sonic: ¿Ven? ¡Son toda un caja de sorpresas! -Carcajeó el erizo ante el comentario lo vio como un reto.
Tails: Pues entonces vámonos, no tardaré en preparar al Tornado. -Dijo animado el zorro mientras se dirijía a otra habitación. Quedaba cerca de los límites de la construcción, probablemente una cochera o algún similar.

Y así era, un gran hangar con una hermosa avioneta,.costaría que entrásemos todos allí. Sin contar el fuerte temor de Blaze a las alturas, naturalmente, esta no era una idea precisamente ideal para los pasajeros. Yo me vi obligado a ir en una ala, "Si te caes, te pondremos una bandita adhesiva" me dijeron. No, no iba a decirles de que podía volar y esas cosas, Blaze dijo que no. Decidimos taparle a ella los ojos, la note temblar en el viaje. Bueno, cada uno a su problema. Era una isla hermosa, un paisaje de admirar por horas. Nada comparado a lo que es mi hogar, en el fondo, da mucha envidia. Aunque es un poco impropio de mí el manifestar tales emociones. Es un sentimiento ignorado, nada más. No, no me molestan las maltidas aves cantando y que aquellas cascadas rieguen agua sin pudor, es lo normal. Mi hogar no, eso es todo. Si...Todo. En fin, allí llegamos. Al bajar, me toco ayudar al principio me toco ayudar a Blaze a caminar, estaba mareada. Después de unos, no se, quince minutos caminando, llegamos hasta una enorme Esmerald. Estaba en un gran y aparentemente antiguo altar. 

Blaze: ¿Se supone qué este es su altar, no es así? -Se acercó hacia aquella gran gema sin temor.- Parece demasiado antiguo...-Dijo pensativa.
Tails: C-Cuidado, si Knuckles se entera estamos en problemas, serios problemas. -Comentó temeroso el zorro, mirando a los lados.
Silver: ¿No veníamos a verle? -Ladeó su cabeza en la pregunta.
Amy: Si, pero no es una persona hospitalaria. -Bromeó con una risa la eriza.
Blaze: No será necesario que sea hospitalario, solo necesito tiempo para examinar este lugar. -Dijo mientras ya luego de unos pasos, se hallaba frente aquella gema de gran tamaño.
¿?: ¡Pues no lo creo! -Exclamo una figura rojiza mientras caía sobre dicha esmeralda.
Sonic: Oh, hola Knucky. -Dijo como si nada, alegre, al echidna.
Knuckles: ¿Se puede saber por qué permites que estos toquen mis dominios? -Dijo con una mirada claramente enojada, dedicada para el azul.
Tails: Q-Querían investigar, no creo que sea la gran cosa. 
Blaze: Así que apártate, agresivo. -Dijo mientras colocaba sus manos sobre la Esmerald observando con detenimiento hasta su más mínimo detalle.
Knuckles: -Le iba a dar un golpe a la gata, pero sus modales de caballero temperamental y el hecho de ser invitada de un amigo, le detuvieron- Tsk...
Silver: -Se acercó hasta Knuckles para así disculparse con una nerviosa sonrisa- D-Discúlpela, tiende a ser agresiva. -Susurró con la vista desviada- Abierto a la ironía.
Amy: Ya, ya. -Posa su codo en el hombro del peliblanco, riendo- ¿Y si en vez de eso, nos explican qué investigan?
Blaze: Las Esmeralds, como antes dije. -Respondió por el chico, revisando hasta las escrituras del antiguo altar.- Su energía. funciones, historia, usos, etcétera. 
Knuckles: ¿Y se puede saber el por qué al menos? -Preguntó amargado el echidna.
Blaze: No. -Dio como fría y severa respuesta, solo tocaba la estructura de la gema de tan gran tamaño. Su mirada era quizás algo fría, pero dentro había intereses y de repente, algo de ira.


  A aquel echidna no pareció agradarle la respuesta de Blaze, lo dejó en claro cuando intentó golpearle, pero aquel puño fue interceptado por la mano de Blaze, que le miraba con su acostumbrada seriedad. "No intervengas."  Fue una corta respuesta, pero cuando la expresión del rojizo empezó a insinuar una enojada reacción, Blaze fue agresiva, como siempre. Calentó su mano, al punto de quemarle la mano que se hallaba capturada por mi fiel amiga. Se asustó, ¡cualquiera lo haría! Tuve que sostener a Blaze y apartarla, ¡puede ser muy ruda aveces! Las cosas comenzaron a tonarse más incómodas cuando empezaron las preguntas, ya ese erizo azul empezaba a vernos más que enojado, curioso. Quería saber de nuestro origen, creo que era la misma mirada que tenía yo cuando conocí a Blaze. Lo cual puede ser tanto enternecedor como ciertamente aterrador. Me sigue dando escalofríos pensarlo, cambiemos el tema. 

  Justo cuando creí que atacarían a Blaze, aquel héroe se interpuso entre el impulsivo echidna y Blaze. "Anda, Knucky. Tú también sientes curiosidad por estos dos, ¿no?" Por qué se le hace tan fácil calmarle, creo que es cosa de gente del pasado, se que si hubiese tratado yo me hubiese golpeado y a diferencia de Blaze, yo prefiero mantener mis poderes lo más ocultos posible. 

Blaze: Bien, tú ganas, rojo. -Se retiró de la gema, caminando hacia adelante, hacia la nave. No perdía la compostura a pesar de haber admitido una derrota, su caminar era simplemente digno de alguien de su calibre, de su potencial.- Pero vendré mañana y si vuelves a tener semejante actitud te quedas sin tu mano. 
 
  Todos la miraban sin palabras, asombrados. Incluso yo me sorprendí un poco, pero ella es así. La conozco bien, no pierde ni aunque todo su mundo esté destruido, sigo soñando con tener tal fortaleza y confianza en mí mismo. Me disculpe con todos por su comportamiento y es que las cosas son así. Ella es impulsiva, hace lo que se le plazca y destruiría a todos si así desease, yo soy quien le sigue, recogiendo sus escombros mientras intento seguirle el paso. Pero está bien así, soy feliz, a su cierto grado.


  Luego de un viaje algo callado, llegamos a casa. Es curioso como a pesar de esto, nos dejaron volver a pasar la noche allí. Otra noche con Blaze y yo en una misma cama. Fue una noche tranquila, cenamos cual familia unida, aunque aquel echidna se había quedado en su isla. A la hora de dormir, fue la misma incomodidad de ayer, pero no hablamos, solo tratamos de dormir. Aunque a mí se me dificultó, pero Blaze no lo notó y cuando me creyó dormido, se levantó y salió afuera. Como la curiosidad mata al gato y no al erizo, le seguí. 

  Una vez fuera, ella se dio cuentta de mi precensia y me invitó a acompañarla. Allí estábamos, acostados en la grama viendo al claro cielo. Era tan distinto todo, siempre era así. Ese maldito sentimiento de nostalgia no desaparece por más veces que viajé al pasado. Siempre veré el maldito fuego a mí alrededor y por cada viaje, siento que se hace más y más fuerte, cada vez veo más y más fuego. No lo he comentado con Blaze y jamás lo haré, problablemente. No es algo que sea de tanta importancia, tengo autocontrol. Por más que me enloquezca este tan paradisiáco lugar, no creo caer en poder de las llamas por lo pronto, siento que se quieren acercar, pero mi cuerpo las rechaza. Son solo alucinaciones mías, no me hagan caso. 

  Borrón y cuenta nueva, Blaze se quedó mirándome todo aquel tiempo que estuve absorto, ensímismado, ido. Me miraba atentamente, algo pensativa igualmente. "Mañana destruirémos esa gema" Comentó y es que mi mirada cambió a una perpleja. ¿Destruir tal gema? ¡Es una Esmerald! "Así que cálmate, idiota. Nos iremos pronto" Acarició mi mejilla con esa calidez que solo yo conocía. Se que parece fría, seria y frustada con todo lo que la rodea, pero ella es muy cariñosa en su ciertos metros de profundidad bajo el nivel del mar. Pero sus caricias no dejaban de ser cálidas y es que estas manos eran lo único que calmaba mis llantos de niño, se que ella lo recuerda. Siempre he sido un maldito llorón que no tuvo madre a donde ir y llorar, ella siempre se ofreció a ser aquella figura en la cual me pudiese desahogar y es por cosas así que siempre estaré con ella, aunque sea detrás suyo. Todo mi mundo ronda a su alrdedor, todo. Siento que si la tengo a mi lado y si ella desea estar conmigo, lo podemos todo. ¿Destruir ese pedazo de porquería custodiada por semejante imbécil? Será pan comido.


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 A las lejanías, se divisaba una figura. Era una extraña figura, parecía estar cubrida con algo, no se lograría ver bien a la distancia en donde nuestros protagonistas conversaban. Pero nosotros, los lectores que poseémos el poder del narrador, podemos verlo todo. Somos lo Dioses de este insulso mundo, o al menos así lo creería aquella figura si supiera que es observada.Oh, a su lado hay otro individuo. Maldita oscuridad, déjanos ver. Bueno, tan Dioses no somos. Y es que esto debe ser así, estos dos observan en silencio, com sonisas maliciosas como sus intenciones. No saldrá una acción buena de manos de esto y es qué lo sabemos. Porque aquellas figuras no planeaban nada más ni nada menos que un secuestro, o asesinato, lo que mejor venga. Así son las cosas, lo se yo, lo sabes ahora tú. La fuerza de un corazón cálido no siempre es suficiente en una historia como esta, en algo que puede llegar a extremos del sadismo, cubierto de la sangre de aquellos que desean evitar lo inevitable. Son el orden, son el destino, son  quienes se harán cargo de que la sangre de aquellos que se opongan a su divino y apocalíptico orden sea ejercido. No se puede contra el destino y ellos son las fuerzas guiadas por éste último.  Mientras que a quienes observaban ni se habían enterado sobre a quienes retaban. No saben lo que hacían y como aquella gata siempre oía de la boca de su padre: "Nunca saben qué pueda ocurrir mañana".

Continuará.

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